¿Y si este año no te reinventas?
Una guía desde la autocompasión para navegar la presión de fin de año sin caer en la autoexigencia.
¿Con agotamiento y además presión de "Año Nuevo, Vida Nueva"? Tu cerebro no tiene botón de reinicio. Descubre cómo navegar el cierre de año con autocompasión y sin culpa.
Javiera Gutierrez Rioseco
Me gustan esos memes que circulan en estas fechas mostrando que, en realidad, no hay cambios sustanciales entre el 30 de diciembre y el 2 de enero. Nos reímos porque es verdad. Y es que llevamos ya más de 20, 25, 30 o 35 años en este mundo, en los cuales hemos aprendido lo que nos hace ser quienes somos.
Biológicamente, somos seres de continuidades, no de reinicios automáticos.
Sin embargo, a menos que vivas en una cueva (lo cual a veces suena tentador), sé que estarás inmerso/a en una cultura que te bombardea con mensajes muy específicos:
- Que la Navidad debe ser "perfecta" y armónica.
- Que la Nochevieja debe ser inolvidable.
- Y, sobre todo, que debes iniciar el 2026 con una versión "mejorada" de ti misma, llena de energía desbordante y proyectos ambiciosos.
Todo esto no está mal, si podemos verlo como lo que son: invitaciones.
Así como en Instagram, TikTok y otros espacios el algoritmo nos "invita" constantemente a comprar, ir a eventos, ser más delgados o productivos, las fiestas son una gran invitación social. Y al igual que en redes, podemos decidir si aceptamos o no estas invitaciones.
El costo de decidir
Suena más fácil de lo que parece, ¿cierto? Tomar la decisión consciente de qué tomo y qué dejo de lo que me ofrece la sociedad, requiere de mucho:
- Tiempo para pensarlo (un lujo en diciembre).
- Energía para sostener la reflexión sin dejarse arrastrar.
- Más energía para mantenerse firme ante la mirada de los demás.
Si sientes que no te da la batería para filtrar todo esto, no es tu culpa. Es agotador tener que estar siempre "a la altura". Por eso, para este fin de año, quiero proponerte soltar la fuerza de voluntad y probar una herramienta diferente: la compasión.
Los 3 pilares de la Compasión (y el "Gandhi Corajudo")
A veces, mis pacientes temen que si son compasivas consigo mism@s, se volverán complacientes o dejarán de avanzar. Nada más lejos de la realidad.
Desde la Terapia Centrada en la Compasión (CFT), entendemos la compasión no como lástima, sino como una motivación valiente que se sostiene en tres grandes componentes. Imagina un triángulo donde cada punta es vital:
1. Sabiduría sin juicio
Es cambiar el tribunal interno por la comprensión. Es recordar que tienes un cerebro antiguo y unas experiencias que no escogiste. Si te sientes abrumada en una cena familiar, no es porque "seas una aguafiestas", es porque tu biología está reaccionando a un exceso de estímulos o a dinámicas históricas. Entender esto baja la culpa.
2. Fortaleza
Aquí derribamos el mito de que la compasión es "blanda". La compasión requiere la estabilidad de una autoridad madura y amable. Es lo que me gusta llamar tener "un Gandhi corajudo" dentro de ti: alguien capaz de protegerte con firmeza pero sin violencia, poniendo límites claros a lo que te hace daño (incluso si eso que te hace daño es tu propia autoexigencia).
3. Compromiso
No es un simple deseo ("ojalá esté bien"), es una decisión activa. Es comprometerte profundamente con tu bienestar y hacer lo necesario para cuidarte, aunque eso signifique decepcionar momentáneamente las expectativas de otros.
La metáfora de la ola: ¿Cómo aplicar esto en la práctica?
Imagina que la presión social, los eventos y las metas de 2026 son esa gran ola que se acerca. Ante ella, no tienes por qué dejarte revolcar. Tienes opciones basadas en los 3 pilares:
- Plantarte con fuerza (Fortaleza): A veces decides que quieres estar en el mar. Vas a la cena, pero vas protegid@, sabiendo poner límites amables si un comentario te molesta.
- Tomarla más afuera (Sabiduría): Te anticipas. Tal vez decides planificar con tiempo la comida de año nuevo, o propones un formato de celebración más simple ("¿y si pedimos comida en lugar de cocinar todo el día?").
- Salirse del agua (Compromiso): A veces, la ola es demasiado grande o simplemente hoy no tienes ganas de mojarte. La opción más valiente es decir "no voy" o "este año paso", honrando tu necesidad de descanso.
Mi deseo para ti
Que en este cierre de año no busques reinventarte, sino que encuentres la calma para elegir cuál de estas tres acciones necesitas para las situaciones que se presenten.
¿Con cuál de las 3 opciones vas a enfrentar este fin de año?
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