Por qué la compasión es hoy mi brújula terapéutica

De la autoexigencia a la calma: cómo mi propia historia y la vida en el extranjero transformaron mi manera de acompañarte.

Javiera Gutierrez Rioseco

Javiera Gutierrez Rioseco

Muchas veces me preguntan cuál es mi corriente teórica. Durante años, la respuesta automática fue "Psicoterapia Integrativa". Y es cierto: no creo en fórmulas únicas para todos, y me gusta tener una caja de herramientas amplia y flexible.

Sin embargo, con el tiempo y la experiencia clínica, noté algo fundamental: las herramientas por sí solas no bastan si el terreno donde las aplicamos es árido.

He visto que gran parte del malestar que traen mis pacientes —especialmente esa sensación constante de autoexigencia y autocrítica— no se alivia solo con palabras frías o estrategias cognitivas. Entender "lógicamente" por qué te sientes mal no siempre hace que dejes de sentirte mal.

Por eso, hoy defino mi trabajo de una forma más precisa: Mi enfoque sigue siendo integrativo en la técnica, pero ahora tiene un corazón y una dirección clara: la Terapia Centrada en la Compasión (CFT).

Imagen descriptiva

Lo que la excelencia no me enseñó (pero la vida sí)

Para entender por qué este enfoque hace tanto sentido hoy, tengo que contarte un poco de dónde vengo.

Crecí en Quillota, rodeada de mi familia. Fui la primera hija y la primera nieta. Tengo el privilegio de decir que crecí sintiéndome muy querida por figuras que me entregaron una calidez "pura", esa que te sostiene sin condiciones. Esa es mi base segura, y es lo que intento transmitir en cada sesión.

Pero mi historia también tiene otra cara. Crecí en un entorno de excelencia académica y altas expectativas. En mi propia familia y en mi formación, conviví con voces que, muchas veces sin mala intención, instalaron la idea de que el valor personal había que "ganárselo" haciendo las cosas bien.

Ahí, entre el cariño y la demanda, se fue estableciendo mi propia autocrítica.

Aprendí mucho: disciplina, pensamiento crítico, perseverancia. Pero nadie me enseñó herramientas para manejar la frustración que aparecía cuando no cumplía con el estándar. Di lo mejor de mí, participé en voluntariados, me moví por distintas realidades, pero siempre con un motor de fondo hecho de estrés.

¿Te suena familiar? Esa sensación de que, aunque te quieran, sientes que podrías haberlo hecho mejor.

No se trata de eliminar la exigencia, sino de equilibrar nuestros sistemas.

No se trata de eliminar la exigencia, sino de equilibrar nuestros sistemas. -

La distancia que aclara la vista

Hace un año, un proyecto de vida familiar me trajo a Alemania. Vivir en una ciudad mediana aquí, lejos de mi zona de confort en Chile, ha sido un proceso de maduración importante.

No soy una turista; estoy construyendo hogar en otro idioma y otra cultura. Esta distancia geográfica me ha ayudado a no dar nada por sentado. Me ha permitido cuestionar ciertas actitudes chilenas (esa prisa constante, ese "vivir para trabajar"), pero también valorar profundamente nuestra calidez latina, esa que aquí a veces se extraña.

Este tránsito confirmó algo esencial: Los terapeutas somos humanos. Las experiencias que se han encarnado en nosotros llegan al espacio terapéutico. A veces hacen que resuene contigo; otras veces son sesgos que debo leer con cuidado.

Y en este proceso de mirarme a mí misma lejos de casa, reconocí que el énfasis de mi propio crecimiento no estaba en aprender más teorías complejas, sino en trabajar mi propia autocrítica.

Por qué Terapia Centrada en la Compasión (CFT)

Me di cuenta de que las cogniciones frías (el simple análisis racional) no son suficientes. Para que exista un cambio real y sostenible, se requiere conectar emocionalmente. Necesitamos sentir seguridad para poder soltar la defensa de la autoexigencia.

La CFT me ha dado las estrategias para que esa conexión ocurra. No se trata de "darnos pena" o ser condescendientes con nosotros mismos. Al contrario, la compasión requiere valentía.

La compasión, tal como la trabajamos en sesión, implica:

  1. Sensibilidad para notar nuestro propio sufrimiento (y no taparlo con trabajo o "scrolleando" en el celular).
  2. Sabiduría para entender que nuestra mente tiene un diseño evolutivo complejo y que no es nuestra culpa sentirnos así.
  3. Compromiso y fortaleza para hacer algo al respecto y aliviar ese malestar.
20250818_105544

Aprender a parar, mirar y admirar.

Un nuevo mapa para tu proceso

Si sientes que "nunca es suficiente", que vives corriendo detrás de una meta que se mueve, o que tu crítica interna no te da respiro, quiero decirte que hay otra forma de avanzar.

Mi propuesta de valor hoy es invitarte a un viaje guiado de reconexión:

  • Pasar de la autocrítica a la autocompasión.
  • Pasar de la confusión a la claridad.
  • Pasar de la reacción automática a la acción consciente.

Seguiremos usando herramientas integrativas, sí. Pero ahora, el objetivo no es solo que "funciones mejor" o "rindas más". El objetivo es construir contigo esa calidez y esa fortaleza interna que te permitan habitar tu vida (y tus logros) con calma, no con miedo.

Estoy en Alemania, pero mi consulta online es un puente directo a ese espacio seguro que, tal vez, llevas tiempo buscando.